Se conoce como Revolución de Mayo a la serie de acontecimientos revolucionarios ocurridos en mayo de 1810 en la ciudad de Buenos Aires, por aquel entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, una dependencia colonial de España. Como consecuencia de la revolución fue depuesto el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y reemplazado por la Primera Junta de Gobierno.

Estos eventos de la Revolución de Mayo se sucedieron en una semana conocida como la Semana de Mayo, que transcurrió entre el 18 de mayo, cuando se confirmó de manera oficial la caída de la Junta de Sevilla, hasta el 25 de mayo, fecha de asunción de la Primera Junta.

La Revolución de Mayo inició el proceso de surgimiento del Estado Argentino sin proclamación de la independencia formal, ya que la Primera Junta no reconocía la autoridad del Consejo de Regencia de España e Indias, pero aún gobernaba nominalmente en nombre del rey de España Fernando VII, quien había sido depuesto por las Abdicaciones de Bayona y su lugar ocupado por el francés José Bonaparte. Aun así, los historiadores consideran a dicha manifestación de lealtad (conocida como la máscara de Fernando VII) una maniobra política que ocultaba las intenciones independentistas de los revolucionarios. La declaración de independencia de la Argentina tuvo lugar posteriormente durante el Congreso de Tucumán el 9 de julio de 1816. ¡Feliz bicentenario Argentina!

Fuente: Wikipedia.org

Miradas cruzadas

16 mayo, 2010

Ella baja, de ojos verdes profundos, curvas pronunciadas y una sonrisa irresistible. Él normal, desfachatado, inútil, vago, desordenado. Ella eximia estudiante, gran artista, soñadora, mujer. Él veía la vida pasar, preso de la marihuana y de la soledad. Ella entusiasta, vital, linda, radiante. Él aburrido, desganado, sucio, deprimente. Los años vividos y el cielo que los cobijaba eran las únicas cosas que tenían en común. Ella vivía en su casa pulcra, con sus padres, su hermano, su perro. Él en su rancho, que cayó de a poco y que al parecer nadie lo notó. La humedad por todos lados y el olor a encierro que penetraba las narices. Ella sociable, mil amigas, mil planes. Él absolutamente solo, sin futuro, sin proyectos, sin razón.
La tarde iba cayendo, él salió de gira a buscar algún rincón, ella paseaba su perro. De pronto lo vió acercarse como sigiloso y se asustó. Temió lo peor. Él pálido trató de no hablar, ya se le pasaría. Él pobre pero honrado. Ella rica y desconfiada.
Sus miradas se cruzaron y como si nada hubiese en el medio, quedaron inmóviles. Sus ojos, los de él, apagados, tristes, moribundos se mezclaron con sus ojos, los de ella, verdes, brillantes, vitales. ¡Que idiotas se sintieron! Él sin saber que decir, ella sin saber que hacer. El perro que ladró sin parar y la gente que los vió como extraños, inmóviles por segundos eternos. Ella lo temió, pero veía en su mirada, la de él, algo que le congeló las manos, que le erizó la piel. Él como nunca atraído por alguien, de repente se sintió vivo, sin explicación. Agarró su bici, emprendió la huida, no quiso sentirse así. Ella siguió caminando, el perro que no paró de ladrar, continuó su camino como si no lo escuchase. Todo fué en segundos. Se sintieron como nunca.
Hoy su vida pende de un hilo, la de ella, el cáncer se la lleva, pero busca su mirada, la de él. Él, apenas respira, su cerebro ya casi no responde, pero también busca su mirada, la de ella.
Sobreviven, pensándose, buscando que el destino y sus ojos, los de ellos, se vuelvan a cruzar para el adiós.
Marcelo Moreira

(seleccionar la traducción en español en boton derecho CC)

Cuando la humanidad comenzó a utilizar los medios masivos de comunicación, seguramente no hubiese imaginado llegar al punto en que se encuentra hoy. Desde el momento en que se empieza a escribir en los periódicos y revistas de formas muy precarias respecto a las herramientas que  poseen hoy, estos no pararon de crecer. Cada día es mas fácil obtener información y realizar búsquedas de datos sin importar la antiguedad que estos posean. La digitalización de los archivos generan una amplia fuente de búsqueda y masificación.

Los medios siguen evolucionando y revolucionando, son parte de la vida cotidiana, testigos de  grandes momentos de la historia, como así también, herramienta fundamental de difusión de quienes tienen algo para decir. Los medios son nexos y fuentes inagotables de información. Discriminarlos y utilizarlos de forma responsable es la tarea de todos, para así, ser usuarios y no esclavos de ellos.

Leyenda anónima.

3 mayo, 2010

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.

Cuando El Aburrimiento había bostezado por tercera vez, La Locura como siempre tan loca, les propuso:
¿Vamos a jugar a las escondidas?

La Intriga levantó la ceja intrigada y La Curiosidad sin poder contenerse
preguntó: ¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?

Es un juego, explicó La Locura, En que yo me tapo la cara
y comienzo a contar, desde uno a un millón mientras ustedes se esconden y cuando
yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi
lugar para continuar el juego.

El entusiasmo bailó secundado por La Euforia. La Alegría dio tantos saltos que
terminó por convencer a La Duda, e incluso a La Apatía, a la que nunca le
interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, La Verdad prefirió no
esconderse. ¿Para qué? si al final siempre la hallan. La Soberbia opinó que
era un juego muy tonto (En el fondo lo que le molestaba era que la idea no
hubiese sido de ella) y La Cobardía prefirió no arriesgarse…

Uno, Dos, Tres…; comenzó a contar La Locura. La primera en esconderse fue La
Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe
subió al cielo y La Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo que con su
propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía
maravilloso para cada uno de sus amigos, que si ¿un lago cristalino?: Ideal para
La Belleza. Que si ¿la hendija de un árbol?: Perfecto para La Timidez.
Que si ¿el vuelo de una mariposa?: Lo mejor para La Voluptuosidad. Que si
¿una ráfaga de viento?: Magnífica para La Libertad. Así terminó por ocultarse
en un rayito de sol.

El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio,
ventilado, cómodo… pero sólo para él.

La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (Mentira, en realidad se
escondió detrás del arco iris) y La Pasión y El Deseo en el Centro de los
Volcanes.

El Olvido… se me olvidó donde se escondió… pero eso no es importante.

Cuando La Locura contaba, El Amor aún no había encontrado sitio para
esconderse, pues todo se encontraba ocupado… hasta que divisó un rosal y
enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón; contó La Locura y comenzó a buscar. La primera en
salir fue La Pereza sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a La Fe
discutiendo con Dios sobre Teología, y La Pasión y El Deseo los sintió en el
vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a La Envidia y claro, así pudo
deducir dónde estaba El Triunfo. El Egoísmo no tuvo ni que buscarlo; Él solito
salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De
tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a La Belleza y con La
Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin
decidir aún de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos, El Talento entre la hierba fresca, a La Angustia
en una oscura cueva, a La Mentira detrás del arco iris… (mentira, si ella
estaba en el fondo del océano) y hasta El Olvido… que ya se le había olvidado
que estaba jugando a las escondidas, pero sólo el amor no aparecía por ningún
sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la
cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las
rosas… y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un
doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido los ojos del Amor: La
Locura no sabía qué hacer para disculparse, lloró, imploró, pidió perdón y hasta
prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la
tierra…

El Amor es ciego y La Locura siempre lo acompaña.

Anónimo

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